El sufrimiento nace por la necesidad de querer ser algo que no somos. Eso ser implica un sentir que no es propio; un pensamiento que no es mío y un desapego de nuestras propias experiencias. Podríamos nombrarlo como sentirse ajeno en nuestro propio cuerpo. Luego viene una segunda parte que es la resistencia a ser eso que somos.
Es cuando logramos acercarnos a ese estar siendo, pero de pronto se activan las estrategias de la personalidad que nos dice: regresa, regresa a sentir, pensar y actuar como antes. Es ahí cuando se activan las peticiones del ego que se resiste al cambio, que busca el apego a lo ya construido frenando la capacidad de expandir aquello que somos sin tener que luchar. Creo que una preguntar importante a definir, es qué es lo que somos. Y el tema es que puedo ser muchas cosas existiendo al mismo tiempo.
Puedo actuar desde la dualidad de ser quien llora y quien ríe; el que hoy en un momento decide salir, pero luego pierde las ganas de hacerlo; el que quiere sentirse amado, pero luego piensa en para que si está bien solo.; puedo ser el que vive el cambio y el que se resiste a vivirlo. La diferencia radica en si me hago consciente de ese proceso o si más bien lo experimento desde el estar dormido.
La diferencia está en si acepto que puedo vivir en la resistencia. Muchos lo dicen y es por eso que vuelve a tomar más fuerza la idea sobre que la toma de esa consciencia es la puerta para la realización del cambio. Aunque no lo quiera.
